Resolviendo la Ecuación de la Sanidad: Mejorando las Contribuciones Públicas y Privadas para Construir Puentes entre Países Ricos y Pobres

Un profesional sanitario de la India suministra una dosis oral de la vacuna de la polio a un niño en uno de los muchos pueblos rurales del país. Imagen cortesía de http://phil.cdc.gov/Phil/, C. Zahniser.
Un profesional sanitario de la India suministra una dosis oral de la vacuna de la polio a un niño en uno de los muchos pueblos rurales del país. Imagen cortesía de http://phil.cdc.gov/Phil/, C. Zahniser.
R. Strange, V. Krebs
26 Mayo 2008

El primer Foro de la Salud de Ginebra tuvo lugar del 30 de agosto al 1 de septiembre de 2006. En el se reunieron expertos del sector de la sanidad para discutir el acceso a ésta. El siguiente artículo se publicó en la

conferencia de prensa online

, gestionado por ICV en colaboración con MCART.

Uno de los temas principales de esta conferencia es que los fondos y programas destinados a los más necesitados no están llegando a su objetivo. Existe un acuerdo generalizado de que es urgente tomar medidas para mejorar el acceso a la sanidad de miles de millones de personas pobres en los países en desarrollo. A pesar de existir grandes inversiones, principalmente provenientes de gobiernos y organismos internacionales, asi como de donantes y empresas que buscan cumplir con un compromiso de responsabilidad social corporativa, se sabe que pocas incursiones se llevan a cabo.

El doctor Davidson Gwatkin, que ha trabajado en los proyectos sanitarios del Banco Mundial (www.worldbank.org) incluyendo el programa 'Reaching the Poor' (Llegar a los Pobres), explicó ayer que "la verdad es que no sabemos realmente si estos proyectos llegan a los pobres". Añadió que cree que esto sea la verdad para todos, incluida la sociedad civil.

En 2005, en respuesta a este problema, las ONGs de 82 países firmaron la Declaración de Cuenca de 2005, que el Movimiento Popular de la Salud (MPS) (www.phmovement.org) está promoviendo a nivel mundial como una herramienta para "establecer el derecho a la sanidad en una época de globalización hegemónica". El acuerdo en sí es un indicativo de la opinión de muchos expertos de ONGs de que la creciente globalización no hace más que agravar una situación ya desesperada en muchos países en desarrollo.

El doctor Gwatkin reconoció que el Banco Mundial ha sido criticado mucho mientras que a otras instituciones, gobiernos y, en algunos casos ONGs, se les ha culpado por el fracaso, al no entregar el dinero a los pobres. Como Roy Widdus y Guy Ellena dijeron el jueves, la corrupción es uno de los factores clave a tener en cuenta cuando se analiza este fracaso. El señor Widdus hizo hincapié en que las primeras 150 páginas del informe "Transparencia 2006", publicado por la organización Transparency International (www.transparency.org) abordan exclusivamente este problema. Una gran proporción de los fondos destinados a los pobres nunca llega a su destino, incluso en casos en los que más de un 50% de la financiación del gobierno nacional es en forma de ayuda bilateral. A la vista de este reconocido fracaso en la financiación que no llega a su objetivo, Hani Serag del MPS sostuvo que "para garantizar la sanidad hay que desafiar a los más poderosos".

En los países en desarrollo, donde el sector público ha fracasado, las empresas privadas se han dado prisa en entrar en acción creciendo, como el señor Ellena reconoció. Con las compañías farmacéuticas bajo presión para que desarrollen un compromiso hacia la responsabilidad social corporativa, y con los donantes financiados por empresas, tales como la Fundación Bill y Melinda Gates (www.gatesfoundation.org) convirtiéndose en actores principales, la financiación por el sector privado esta cada vez más bajo el punto de mira. En este contexto, Klaus Leisinger destacó que las compañías farmacéuticas tienen que adoptar un "código de conducta" e "invitar a un debate amplio entre las partes interesadas". Además les instó a hacer los deberes y a tener en cuenta la complejidad del asunto. Pero los intereses privados en el campo de la sanidad están, por supuesto, muy criticados dentro de la sociedad civil y el señor Leisinger señaló que, con el fin de conseguir un mayor apoyo, las empresas harían bien en dejar de centrarse en acumular capital político mientras eligen ignorar "los verdaderos escándalos". También añadió que un área que los gigantes farmacéuticos podrían elegir abordar sería la de los 25 mil millones de dólares estadounidenses que se gastan anualmente en las ediciones de revistas ilustradas.

Con las contribuciones tanto del sector público como del privado bajo un creciente escrutinio de la sociedad civil y los medios de comunicación, el foro ha tratado de revaluar también el papel de las asociaciones público-privadas (APP) en cuanto a la meta del acceso global a la sanidad. Mientras que, según el señor Widdus, las APP han sido objeto de algunas "críticas" últimamente, hay un mayor enfoque para mejorar su constitución y su gestión. Afirmó que "el I+D impulsado por el mercado no responde suficientemente a los problemas de salud que sufren los pobres", y agregó que las APP "no son todas perfectas” pero también destacó las ventajas de las APP de 'empresas conjuntas' en la que los actores sí que comparten conocimientos y experiencias. Hizo hincapié en que las cuestiones de gobierno, la representación de los actores, la responsabilidad, la medición del valor añadido y la sostenibilidad habían sido identificadas como áreas de mejora, ya sea por las APP por sí mismas o por críticas constructivas.

En general, los portavoces estuvieron de acuerdo, tanto a través de organismos internacionales o por medio de acuerdos bilaterales, a nivel nacional o en el APP, en que el sector público seguirá desempeñando el papel clave en cuanto al establecimiento de la estrategia y la provisión de fondos para el acceso a la sanidad. Con el fin de garantizar que un mayor porcentaje de los fondos públicos llegue de verdad a sus beneficiarios, el doctor Gwatkin instó a las ONG a realizar el seguimiento de los programas del gobierno y los donantes en los distintos países, haciendo hincapié en que juntos, "la sociedad civil y el sector público constituyen una fuerza enorme hacia el cambio". También mencionó que le gustaría ver a los organismos internacionales actuando, como a la Organización Mundial de la Salud (OMS) (www.who.int), para conseguir que sus estadísticas de salud y financiación sean más fáciles de usar como instrumento, y así mejorar su uso básico para aumentar el acceso global a la sanidad.

Mientras tanto, como resultado de la Declaración de Cuenca, la sociedad civil y los representantes de las ONGs están preparando la segunda ‘Global Health Watch’ como una alternativa al informe anual de la OMS. El año pasado, más de 140 personas y 70 organizaciones de todo el mundo participaron en la primera edición, coordinada y gestionada por PHM, Medact (Reino Unido) y la Alianza Global para el Monitoreo de la Equidad (www.gega.org.za).

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